Scrum

Los mejores libros de productividad para un agilista

 

¿Cómo entregar más valor con menos esfuerzo?

La productividad nos preocupa a nivel personal y grupal. Es cierto que somos menos productivos que hace décadas, debido a que la tecnología evoluciona más rápido que la capacidad humana.

Es esencial que diferenciemos entre «ser productivos» y «estar productivos». Puedes no estar productivo para una determinada tarea en un momento concreto, pero no por ello dejas de ser productivo. La productividad es una habilidad, y como tal, se puede entrenar. Si escuchas frases como «no soy productivo» en tu equipo, hazles ver la diferencia.

 

Quiero compartir contigo libros que te ayuden a entrar la habilidad de ser productivo. Empieza por el que más te llame la atención, practica paso a paso con pequeñas mejoras.

 

Generar un nuevo hábito se hace con esfuerzo diario.

Cómo ganarte la confianza de los demás

Una de las premisas más importantes para conectar a las personas es la confianza, es algo que es complicado conseguir y muy fácil perder, en este post vamos a hablar de cómo ganarte la confianza de los demás a través de la transparencia, un concepto básico en agile y que puede ayudar en tu empresa a generar ese engagement.

¿Cuánto debe durar mi sprint en Scrum?

Cuando empezamos a aplicar Scrum, una de las primeras preguntas que debemos hacernos es “¿Cuánto queremos que dure el sprint?”. La respuesta es muy sencilla: depende.

Los sprints son las iteraciones para poder conseguir incrementos de nuestro producto. Su duración debe ser de 30 días o menos. Normalmente su duración se determina en semanas (mínimo 1 semana, y máximo 4 semanas).

Perfecto, y ahora que conocemos la teoría… ¿cuánto debe durar mi sprint? Pues depende.

A continuación os expongo mi opinión sobre elegir sprints de distintas duraciones:

Y tú, ¿por qué haces lo que haces?

Cuando entres a tu trabajo, hazte esta pregunta ¿Por qué hago lo que hago? La importancia de que nuestro trabajo esté alineado con nuestra organización es lo que cambia nuestras emociones. Si estamos alineados compartimos el propósito de nuestra compañía, estaremos motivados porque, además, nos gusta lo que hacemos.

Lo curioso es que, muchas veces, no sabemos cuál es el propósito de nuestra organización, y esto nos genera duda sobre nuestro papel en la misma ¿Qué se espera de mí? El problema es que para la mayoría de estas organizaciones su misión es el dinero, en formato absoluto o bien a través del crecimiento.

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